Las compañías-pirañas representan una amenaza para las corporaciones

Según la opinión general, la cooperación entre corporaciones y startups es una estrategia win-win (ganar-ganar). Sin embargo, según la revista Kommersant, el 78% de las compañías ven en las startups una amenaza para sus negocios, y el 45% temen que no resistirán la competencia con las recientes compañías-pirañas.

¿Qué es un startup?

Cada año miles de compañías abren en el mundo. Sin embargo, solo unas pocas son startups.

Comenzando con la definición, un startup (ing. startup, “que comienza”) es una compañía con un breve historial de actividades operativas. Se crea con el propósito de comercializar múltiples soluciones ya obtenidas y un futuro crecimiento de proyecto.

El factor principal que distingue a los startups de las pequeñas empresas es su capacidad de crecer sin restricciones geográficas. No todas las pequeñas tiendas cercanas a una casa o un café familiar están diseñados para un rápido crecimiento y expansión geográfica. Las startups ya tienen la intención de crecer desde el principio. Por eso, compañías como Uber o Facebook se desarrollan tan rápidamente que alcanzan el desempeño financiero de los grandes grupos corporativos en 5-10 años.

Quien no arriesga, no gana

De acuerdo con las reglas de los buenos negocios, los participantes experimentados deberían ayudar a los recién llegados a extender sus alas dentro del negocio. A raíz de esta filosofía surgió la idea de las inversiones de capital de riesgo (venture capital investment) (ing. “venture, arriesgado, aventurado).

Esta es una inversión destinada a financiar compañías nuevas (startups) o en crecimiento cuyas actividades están asociadas con un alto grado de riesgo. Por lo general, esta es una inversión en la compañía a largo plazo a cambio de acciones de la empresa. El inversor espera rendimientos superiores al nivel promedio del mercado en el sector de la industria seleccionada.

A primera vista, la colaboración entre corporaciones y startups es un negocio del tipo win-win (ganar-ganar). Sin embargo, los startups inspiran temor en las grandes compañías, las cuales están seriamente preocupadas por sus posiciones en el mercado.

¿Por qué las corporaciones temen a los startups?

En referencia a la revista Kommersant, según un estudio de Dell Technologies y Vanson Bourne, realizado en 16 países del mundo entre los principales gerentes de medianas y grandes compañías, las empresas con una larga historia, temen a los startups que, como las pirañas, “se comen” el negocio.

Según los resultados de una encuesta, el 45% de los encuestados cree que sus organizaciones quedarán obsoletas en los próximos tres a cinco años debido a la competencia con las compañías startup. Además, el 60% de las organizaciones no satisfacen los requisitos básicos de los clientes, como lo son: un alto nivel de seguridad y acceso las 24 horas a los servicios y a la información.

Dmitry Lagun, Director General de AsstrA Associated Traffic AG.

Hay muchos ejemplos en los que los startups han cambiado la industria y los líderes han perdido terreno. Por ejemplo, Uber. Después de crear el innovador modelo de transporte de pasajeros, Uber aplicó el mismo concepto al transporte de carga. Las aplicaciones recientemente desarrolladas UberFreight y UberRush excluyen los agentes intermediarios. El grupo internacional corporativo AsstrA monitorea estos proyectos y las tendencias del mercado en general”, comenta Dmitry Lagun, Director General de AsstrA Associated Traffic AG.

Según la opinión de expertos a nivel mundial, si las compañías no siguen el ritmo del progreso, les espera un destino solo como observadores.

Las compañías startups están cambiando las reglas del juego en un creciente número de sectores. Las viejas formas de hacer negocios se están derrumbando. Los nuevos participantes superan a las grandes compañías, creando un negocio de una manera diferente o mejor.

Si las corporaciones no participan en el apoyo de las compañías-startups, estas corren el riesgo de debilitar sus modelos de negocio o, lo que es peor, quedar aisladas de manera competitiva. No se trata de si las corporaciones deberían invertir en las startups, sino cuánto y con qué agresividad ”, enfatiza Dmitry Lagun.

Más información: Asstra

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