Trazabilidad alimentaria: seguridad para consumir alimentos

Uno de los elementos más cruciales para garantizar la seguridad a la hora de consumir alimentos, es la trazabilidad. Cada vez con más frecuencia, los consumidores finales priman y exigen una trazabilidad bien hecha y esto hace que los procesos de identificación en la cadena de suministro se vuelvan determinantes.

En esta línea, es importante tener en cuenta los tipos de trazabilidad más comunes en el entorno alimentario:

•        Trazabilidad hacia atrás: de quién se recibe el alimento origen y/o sus ingredientes y materias primas, identificación de proveedores, fechas de recepción, condiciones de almacenamiento y conservación…

•        Trazar durante el proceso de elaboración: lo que se fabrica, cómo se fabrica, cómo se identifica lo que se fabrica.

•        Trazar hacia delante: a quién se entrega, cómo se transporta, dónde se ha vendido, qué producto, en qué cantidades.

Todo ello implica que se vuelva necesaria la realización de una trazabilidad simple, completa e integral.

Hoy, podemos llevar una trazabilidad 100% digital, aprovechando las herramientas de la Food Industry 4.0, en la que la prioridad es ser capaces de dar una rápida respuesta en un entorno interconectado apostando por la producción flexible y eficiente y la integración del consumidor hiperconectado a los procesos de innovación.

Entre los diferentes métodos que se aplican para identificar en las distintas etapas de producción, nos enfocaremos en la codificación del producto final.

El enfoque más rentable y rápido es automatizar el proceso mediante el uso de la tecnología de impresión por inyección de tinta ya sea, en su envase primario, en las cajas o en los productos paletizados. Este proceso permite reducir los costes operativos y de consumibles, además del ahorro de la mano de obra.

Lograr automatizar la codificación de los productos disminuye el riesgo de cometer errores en la identificación de los mismos, además, la aplicación de etiquetas de forma manual es más lenta y costosa.

Es importante saber que un error en un producto de alimentación puede provocar grandes problemas a la empresa, en cuanto a costes y reputación.

Ante este reto, contar con un proveedor de calidad, certificado, con años de experiencia y la última tecnología, marcará la diferencia, ejemplo de ello son las soluciones que ofrece edding Tech que ha llegado al mercado para ayudar a los expertos en la trazabilidad alimentaria.

Concretamente, las impresoras compactas edding han sido diseñadas para cumplir con los más rigurosos estándares de seguridad en la línea de producción de alimentos y bebidas con la capacidad de adaptarse a las industrias que tienen procesos semiautomáticos o manuales. Son versátiles y fáciles de usar, ya sea que los fabricantes procesen manualmente, utilicen llenadoras automáticas, envolvedoras de flujo, selladores de forma, envasado al vacío, etc.

En palabras de, Sebastian Chiappe, Business Development Manager en España de edding Tech: “el enfoque más rentable es automatizar el proceso mediante el uso de una tecnología industrial como la impresión por inyección de tinta TIJ”. Al tiempo que comenta que “gracias a la automatización podemos evitar equivocaciones”, si un producto mal codificado llega a un minorista, puede conllevar un elevado coste para la empresa y perjudicar la imagen de la misma.

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