AECE evalúa el impacto de la crisis del Covid-19 en las empresas de carretillas elevadoras

  • AECE publica los resultados de un estudio interno sobre el impacto del Covid-19 en el sector
  • La venta de Carretillas Elevadoras es la actividad más castigada por la pandemia, aunque también se han visto afectados el alquiler y el mantenimiento
  • AECE reclama a las autoridades medidas urgentes para la reactivación económica del sector

Coincidiendo con la finalización del Estado de Alarma, AECE, la Asociación de Empresas de Carretillas Elevadoras, ha publicado los resultados de un estudio sobre el impacto del Covid-19 en el sector.

Desde la declaración del Estado de Alarma, el pasado 14 de marzo, la actividad dentro del sector de las carretillas elevadoras ha caído significativamente, y ello a pesar de que, en muchos casos, las carretillas elevadoras son una industria auxiliar de los denominados “servicios esenciales” (Sector Alimentario, Hospitalario, Farmacéutico, Funerario, etc.). Esa es la clave de que durante este tiempo la actividad haya podido mantenerse mejor que en otros sectores. Por otro lado, las empresas de carretillas elevadoras han contribuido durante este periodo al despliegue de instalaciones de emergencia, como por ejemplo los hospitales de campaña.

El momento más crítico fue el periodo comprendido durante los días 30 de marzo y 9 de abril, donde quedaron cerradas de facto todas las actividades “no esenciales”. A partir de ese momento, que puede considerarse el punto de inflexión, se ha podido experimentar un paulatino repunte de la actividad que se vio reforzada a partir de la entrada en la fase 1 de la “desescalada”.

Entrando a valorar datos concretos del estudio de AECE, la actividad más castigada ha sido sin duda la venta de carretillas elevadoras. Las ventas han sido prácticamente inexistentes o excepcionales en el 46% de las empresas del sector, lo que pone de manifiesto la paralización de esta actividad durante el Estado de Alarma. Solo un 16% de las empresas no se han visto afectadas en esta actividad, si bien en muchos casos con operaciones comprometidas con anterioridad a este periodo. Esto exige de las autoridades la toma de medidas urgentes para la reactivación de la venta con incentivos como pudieran ser un “Plan Renove” de carretillas elevadoras en un sector que deberá adaptarse a la nueva normativa de motores.

El alquiler se ha visto afectado tanto en los contratos de largo plazo como los de corto si bien de diferente manera:

En primer lugar, en los contratos de corto plazo, solo un 26% de las empresas han notado un descenso igual o inferior al 30% de facturación siendo que un 22% han experimentado caídas por encima del 60%. Podemos decir que la gran mayoría (42%) de las empresas han experimentado una caída entre el 30%-60%.

Respecto del alquiler de largo plazo, los datos son obviamente mejores pues el 50% de las empresas ha experimentado caídas inferiores al 30% y solo el 8% ha obtenido un descenso superior al 60%. El mayor problema de los alquileres de largo plazo ha sido las renegociaciones o moratorias a las que han tenido que acudir el 64% de las empresas del sector.

Respecto de la reparación y mantenimiento de carretillas elevadoras, alrededor el 28% empresas no han notado variaciones significativas mientras que más de un 60% han percibido un descenso en la facturación entre el 40% y 70%. AECE recuerda la necesidad de realizar en todo caso un correcto mantenimiento de las carretillas elevadoras para mantenerlas en perfecto estado de uso conforme a la legislación de prevención de riesgos laborales.

Teniendo en cuenta todos estos datos y la progresiva recuperación de la actividad en las distintas fases de la “desescalada” las empresas de carretillas elevadora, ven el futuro con cierto optimismo pues, casi el 80% de estas, esperan alcanzar en septiembre de 2020 una actividad entre el 70% y 80% de la habitual. Cierto es que parece existir una barrera psicológica del 70% que en estos momentos es difícil de superar.

Respecto de los problemas de abastecimiento durante el confinamiento, más del 80% de las empresas del sector han tenido dificultades para la obtención de EPIS, tales como mascarillas, guantes… siendo por ello recomendable que en estos momentos de menor tensión en el mercado, todas las empresas se provean de stock suficiente por si hubiera un rebrote del Covid-19 y volvieran estas dificultades.

Otro de los problemas a los que se ha enfrentado el sector, es la dificultad para el abastecimiento de materiales, piezas, recambios y accesorios necesarios para la actividad, que ha afectado al 50% de las empresas.

En el capítulo de soluciones, las empresas del sector han demostrado una gran capacidad de adaptarse a las nuevas circunstancias realizando un gran esfuerzo en muy breve tiempo y en unas condiciones de extrema dificultad en algunos casos. Casi el 80% de las

empresas ha recurrido al teletrabajo entre otras medidas de flexibilización y más del 70% de las empresas han implementado protocolos de desinfección de máquinas. También han existido dificultades, pues solo el 14% de las empresas han logrado prorrogar sus certificados de calidad por el estado de alarma.

Sin duda las dos medidas que han protagonizado el estado de alarma han sido, por un lado a nivel laboral los ERTES a los que se han acogido más del 50% de las empresas del sector, encontrándose dividido al 50% las empresas que se han acogido al ERTE por fuerza mayor y al ERTE por circunstancias económicas, técnicas, organizativas y de la producción. Por otro lado, a nivel financiero, la medida estrella han sido los Préstamos Avalados por ICO, de los que se han beneficiado un 62% de las empresas de carretillas elevadoras.

El Estado de Alarma ha supuesto un reto para todas las empresas del sector de las carretillas elevadoras y si bien queda un largo camino por recorrer, las empresas han demostrado estar a la altura de las circunstancias. Faltan por concretarse medidas económicas de las autoridades que permitan una salida más rápida de la crisis y que no sometan al mercado laboral y financiero a unas tensiones que serían difíciles de superar.

Fuente: AECE

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