Combilift: fabricación en masa artesanalmente

Autor: Ana Rodríguez Ramírez

Combilift ha cumplido 20 años y lo ha celebrado por todo lo alto con la inauguración de su nueva fábrica en Monaghan, Irlanda. Valorada en 50 millones de euros y con una extensión de 46.500 m2, esta fábrica permitirá doblar la producción en la factoría irlandesa, donde trabajan 450 de los 550 empleados de la empresa, cifra que se prevé aumente en 200 en los próximos tres años, y donde además se han instalado las nuevas las oficinas del fabricante irlandés de carretillas elevadoras y soluciones para la manutención y el almacenaje.

Este pasado 26 de Abril, Martin McVicar ha ejercido de perfecto anfitrión para mostrar la fábrica y, además, nos hemos adentrado en ella el día de la inauguración oficial para ver cómo es por dentro.

Combilift, 20 años evolucionando

Durante los diez primeros años de Combilift, las soluciones de manutención que se ofrecían eran de un rango mucho más pesado. Lo que hizo que empezaran a construir máquinas más pequeñas y manejables que pudieran acoplarse en almacenes fue la demanda de sus clientes, la mayoría dedicados a la construcción y con la necesidad de carretillas elevadoras para manejar palets de hasta 30 toneladas. Eso empezaron a hacer con los llamados “carriers” que, además de consumir menos, son un ejemplo del uso del suelo para acarrear cargas pesadas.

Y fue justo hace 5 años cuando empezaron a hacerlo.

Combilift por dentro

Con más 11 acres de espacio techado, la factoría de Combilift es uno de los mayores centros de operaciones bajo un solo techo que existen en la República de Irlanda. Uno de los datos más curiosos de la nueva factoría es que permite poner a un solo turno al cuidado de todas las líneas de producción, donde cuatro líneas móviles de ensamblaje de 90 metros producen una máquina nueva cada quince minutos. Y más de 50 containers de productos terminados, por piezas y listos para ensamblar en destino, se envían a 85 países cada semana.

Customización en masa

Lo primero que a uno le llama la atención de Combilift es la sistematización del trabajo y la forma de hacer de una producción en cadena algo completamente customizable y al servicio de los deseos del cliente: existe un gran estudio previo que contempla los requerimientos de cada cliente y para el que nunca existe un “no” previo. El programa Solid Works, con el que se dibuja la máquina que está en la mente del cliente, se encarga de comprobar si cada una de las demandas son viables en la realidad o no. Una modificación de cualquier parte de la máquina, conlleva una modificación en el diagrama de cargas. Por otro lado, la empresa un sistema de diseño de almacenaje y logística totalmente gratuito, tanto en 2D como en 3D con el programa Combi-Connect, que permite al cliente ver el beneficio que traería un producto Combilift a su negocio.

“Nuestros ingenieros diseñan, planifican y producen activamente soluciones con nuestros clientes ofreciéndole un análisis material y animaciones en 3D. trabajamos con ellos para producir diseños de almacenaje que permitan visualizar el potencial de la capacidad del almacen y de los materiales en el mismo lugar”, dice McVicar.

Estas demandas se llevan al área de soldadura, una de las más importantes de la fábrica, donde todo se hace mano, ya que no hay un modelo de máquina estándar. Es decir, hay diferentes modelos customizables según lo que necesite el cliente y en esta zona se proceden a soldar los chasis, los diferentes tipos de brazos, etc. Las soldaduras manuales se comprueban con un sistema que detecta si hay fugas, ya que todos los componentes de las máquinas se hacen a mano.

Las piezas o componentes también se pintan y no de colores comunes, sino que al pintarlas con pintura al agua, permiten una máxima diferenciación.

Hay además una segunda zona de soldadura donde se hacen equipamientos opcionales para las máquinas: elementos de refrigeración si la máquina va a una zona cálida, de calefacción si va a una zona fría… Estos equipamientos se depositan luego en unas plataformas para que luego sean pasados por un estricto control de calidad. Cada año Combilift fabrica unas 5000 unidades estas máquinas donde, como he dicho, casi todo es personalizable: la soldadura, las piezas, el ensamblaje. Es decir, Combilift fabrica cada año unas 5000 máquinas “únicas”.

Una de las máquinas más impactantes es la Combi- WR CL 147 que posee pantógrafo. Este equipo puede elevar 1 tonelada y media hasta 6 metros de altura pero en diferentes niveles . Una de sus ventajas radica en que podemos girar el equipo al completo, quedándonos de frente ante la estantería, de tal forma que se alinea la rueda trasera con la esta y podemos ver la carga en todo momento mientras vemos la estantería. El sistema se pone en marcha en todo momento mediante un botón.

Ejemplo de sostenibilidad

La planta de producción de Combilift es un ejemplo de sostenibilidad y eficiencia energética: el 30 % del espacio techado está cubierto por claraboyas que permiten al personal trabajar bajo luz natural sin necesidad de recurrir a la artificial. Además, la planta dispone de paneles solares en el techo que proveen de 185kW de energía con 1 MW planta de biomasa alimentada por pellets para calentar el área de ensamblaje y soldadura. Por último, más 110.000 litros de agua de lluvia abastecen a la fábrica.

Podríamos decir que la forma de fabricar y abastecer de Combilift es tan al detalle, tan al milímetro… que una misma se sorprende de que aún queden empresas así, donde lo importante no es cuántas unidades fabricas, sino con qué calidad, con qué dedicación. Al final no puede una menos que dejarse contagiar por la pasión de las palabras de McVicar, un hombre que destila amor por su empresa y por la forma de trabajar en ella.

Por otros veinte años, Combilift.

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