La persistente crisis de transporte terrestre en USA amenaza la competitividad de los expedidores en el escenario global

Las complicaciones en las cadenas de suministro internacionales persisten un año después de la aplicación obligatoria del ELD (Electronic Logging Device). La normativa, que obligaba a los conductores a registrar electrónicamente su actividad, agudizó la crisis del transporte terrestre en Estados Unidos.

Las congestiones y retrasos resultantes han causado un aumento generalizado de los costes de transporte internacional. De acuerdo con el transitario iContainers, los expedidores podrían ver debilitada su competitividad en el escenario internacional a consecuencia de esta situación.

“La falta de soluciones ante la escasez de transporte terrestre en Estados Unidos está teniendo efectos profundos en la industria logística.” Está causando retrasos imprevisibles y costes añadidos que disuaden a los expedidores y que pueden dañar su competitividad en los mercados internacionales,” afirma Klaus Lysdal, vicepresidente de operaciones en iContainers.

Con los transportistas trabajando a niveles máximos de ocupación, la reserva de transporte terrestre se ha hecho especialmente complicada en el caso de los envíos de última hora.

“Reservar o modificar un envío en el último momento aumenta significativamente los costes. Los expedidores deben pagar tarifas más altas para que los transportistas acepten un encargo en estas condiciones. Y cuando no consiguen asegurar la reserva, aumenta el riesgo de sufrir extracostes como ocupaciones y demoras,” explica Lysdal.

A pesar de la falta de soluciones, la situación ha mejorado ligeramente desde que la crisis alcanzó su clímax el año pasado, según el transitario online. La mejora se habría producido, en su mayor parte, por la aclimatación de transportistas y expedidores a la nueva situación.

“Por lo que hemos visto, los transportistas están cada vez más adaptados a las nuevas condiciones de trabajo de acuerdo con las regulaciones,” afirma el experto.

“La mayor parte de los expedidores también se está adaptando a la situación. Se han dado cuenta de que hace falta planificar con mayor antelación y han aprendido a ajustar sus gestiones, intentando encontrar la manera de que todo funcione.”

En este escenario, surgen de nuevo con fuerza los camiones autónomos, cuya idea es bien acogida por iContainers. La industria apuesta por el avance tecnológico para inyectar mayor eficiencia y resolver la escasez, pero pasará bastante tiempo antes de que el transporte terrestre autónomo se convierta en la nueva norma.

“Los camiones autónomos introducirán nuevas alternativas para la industria: desde cubrir envíos interestatales y áreas remotas mientras los conductores locales se encargan de recogidas y entregas, hasta cualquier otra solución imaginable. Pero tendremos que esperar para ver todas sus aplicaciones,” explica Lysdal.

“Hasta entonces, queda mucho trabajo por hacer. Tendremos que realizar pruebas y establecer normas y regulaciones antes de poder considerar los camiones autónomos como una alternativa viable.”

Sin una solución cercana a la vista, el transitario aconseja a los expedidores adaptarse a la situación y actuar en consecuencia para no poner en riesgo sus negocios y cadenas de suministro.

“En iContainers hemos estado aconsejando a nuestros clientes que reserven con antelación. Es muy importante que los expedidores se aseguren de tener todo listo por lo menos una semana antes de la fecha en la que desean realizar la carga.”

“Los expedidores que no se adapten o que no quieran aceptar que ya no pueden reservar el transporte terrestre en Estados Unidos de un día para otro son los que verán sus cadenas logísticas más dañadas.”

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